viernes, 5 de septiembre de 2014

Lo mío es la ingenuidad

No es una justificación: lo mío es la ingenuidad. 

Por lo general estoy dispuesta en creer en la gente, en trabajar con la gente y construir con la gente. Sin embargo, a veces (por suerte muy pocas), la gente no lo ve así. 

No tengo la verdad absoluta, pero creo que las personas tratan a los otros respecto a sus propias creencias y formas de ver el mundo. Por ejemplo, yo siempre he creído que las personas son esencialmente buenas, y que las experiencias las han hecho que desarrollen una manera de ver el mundo y en relación a esta forma de ver al mundo actúan "bien o mal" (depende de quién las juzgue). Para mí, al final de cuentas, si las acciones responden a su esencia y a lo que la gente ama, están bien, porque demuestran congruencia. 

Entonces trato de comprender y no juzgar (trato, dije). Pocas veces me verán meterme con otros por lo que hacen, dicen o piensan. 

Uno quisiera que todos fueran así, pero a veces, en el camino te encuentras con gente que tiene la idea de que los demás son solo buenos o malos, y que actúan “siempre” de acuerdo a esa naturaleza de bondad o maldad: blanco y negro, sin matices. El punto es que definimos la bondad o maldad de “los otros” tomando como modelo nuestra propia forma de ser. 

Imaginemos una situación cotidiana, vamos en el auto manejando y distraídos, absortos en la innumerable cantidad de problemas que los adultos tenemos. Por esta misma distracción, cambiemos de carril y de manera no intencionada nos metemos en el camino de otro conductor que obviamente se molesta y cuya reacción puede ser diversa. La mayoría de ellos insultará y seguirá su camino, pero hay personas a las que se les arruinará el resto del día. 

Bueno, yo soy una de esas personas que camina por la vida distraída y que a veces se mete en el camino de los demás, y así me he ganado algunos enemigos: por mi forma de ser y por mi forma de caminar y de conducir. Me convierto en el foco de odios, sin buscarlo. De pronto soy –para ese otro- una persona esencialmente mala, que actúa por maldad y que todo lo que hace tiene la intencionalidad de “hacer enojar”; pero lo malo no es esto… lo peor es que pocas veces me doy cuenta. Ya dije: lo mío es la ingenuidad.

viernes, 17 de enero de 2014

Nuestras huellas digitales

Mi nombre es Marai Colmenares, de México.

Esta nube de conceptos representa mi proyecto de investigación para el doctorado. Como parece evidente, mis preocupaciones actuales giran en torno a los docentes y sus prácticas educativas en Internet sobre las prácticas de aquellos maestros que imparten educación en línea.

Estoy convencida de que el actual entorno digitalizado está transformando el mundo; aún no sabemos hasta donde, ni qué tan profundamente: la educación no se salva. Sus actores, profesores y estudiantes, merecen especial atención, de aquí surge mi interés en tomar este curso; me gustaría aprender más sobre las propuestas que tienen en otros lugares y otras personas sobre la docencia y el aprendizaje en red.

Supongo que aprenderemos mucho todos juntos. Les comparto mi perfil de docente.me