Genís Roca hace un planteamiento interesante sobre la evolución humana y la educación. Para él, la revolución actual es sorprendente porque por primera vez en la historia convergen en una misma
tecnología un modo de ganarse la vida y un modo de generar conocimiento:
Internet. Además, esta revolución se está viviendo en una misma generación. El paradigma
del consumo-producción y publicación de la información y del conocimiento se
están modificando gracias al diferentes tecnologías y aplicaciones que ofrece la web. A decir de Genís, dos generaciones atrás, los individuos sólo consumían información; la
generación previa al internet, podía producir algo de información, pero no cualquiera publicaba como lo
hacen actualmente, y con mucha naturalidad, algunas personas.
El paradigma del consumo-producción-publicación de la información tiene como consecuencia una generación hiperbólica de la misma (Brey, 2011). Las repercusiones que estos dos fenómenos tienen para nuestra vida cotidiana en todos los ámbitos, incluyendo el educativo, es innegable.
El paradigma del consumo-producción-publicación de la información tiene como consecuencia una generación hiperbólica de la misma (Brey, 2011). Las repercusiones que estos dos fenómenos tienen para nuestra vida cotidiana en todos los ámbitos, incluyendo el educativo, es innegable.
Este cambio de paradigma del que habla Genís es sumamente
interesante, sin embargo, en lo personal no creo que se trate de un asunto generacional, es
más bien algo cultural. Me parece que más
allá de ser “nativos” y “inmigrantes” digitales (como lo sugiere Marc Prensky) somos “habitantes”
(algunos, muy salvajes todavía) con diferentes niveles de adaptación y que estamos tratando de convivir y entender este espacio.
El simple hecho de concebir de diferente manera el paradigma de la producción-consumo-publicación de la información ya nos hace entender de otra forma lo que significa habitar, participar en la red, y por lo tanto, pensar en la red. Mientras que algunos todavía dudamos si vale la pena publicado, otros publican sin considerar las consecuencias (podemos ver el ejemplo de las victimas del Facebook).
Sumado a este cambio de paradigma, retomando el argumento de Brey (2011) sobre la obsolescencia cognitiva ante la producción actual de información, es decir, sobre el riesgo cada vez más evidente de que no tenemos la capacidad cognitiva para procesar tanta información; y que no sabemos qué hacer con ella, nos hace cada vez más ignorantes y confundidos.
Creo que es fundamental hacerle caso a Brey y convertirnos en “perfectos bibliotecarios” que “naveguemos por medios telemáticos a través de la biblioteca-universo.” (2011, p. 14). Hay muchas distracciones en la red, hay mucha información que potencialmente puede convertirse en conocimiento, siempre y cuando tengamos esas capacidades de construir y reconstruir la información.
A la pregunta de si ¿con la red, cambia el modo de aprender?, me arriesgo a considerar que no es la red, es lo que hagamos en la red lo que puede cambiar nuestras formas de aprender. Internet nos ofrece un sinfín de oportunidades que tienen que ver con contactar y conectar a gente que antes no creíamos capaces de acceder, nos posibilita interactuar más y mejor en cualquier momento en cualquier lugar; nos posibilita relacionarnos a pesar de las distancias, crear vínculos y quizá muchos de ellos se conviertan en relaciones sólidas… pero para lograrlo, los ciudadanos desconcertados (y salvajes) de la red, tenemos que aprender a pensar en red, a aprovechar todas las posibilidades que ésta nos ofrece y estar preparados para los peligros que antes no habíamos conocido.
Quizá vale la pena que veamos el paradigma de consumir-analizar-producir y compartir como un proceso iterativo; que la información llega a nosotros, es procesada y compartida… y con suerte, regresará reconstruida y mejorada.
El aprendizaje se convierte entonces en algo que se construye de forma compartida, como un aprendizaje que se hace colectivo. Tiene mucho sentido ahora decir que somos gracias a los otros.
Es decir, “no es
importante saberlo todo, lo importante es tener el correo electrónico de quien
lo sabe”. Quizá podemos saber “una parte” y juntos construir el elefante completo
como en la parábola de los siete sabios. Pero para que esto sea posible, la
participación de todos es fundamental, cada quien tiene que compartir "su parte".
Siendo muy idealista (¿más?), creo que algún día logremos contrarrestar a la sociedad de la ignorancia de la que habla Brey, y en la que según yo, ya estamos inmersos.
Siendo muy idealista (¿más?), creo que algún día logremos contrarrestar a la sociedad de la ignorancia de la que habla Brey, y en la que según yo, ya estamos inmersos.

Marai,
ResponderEliminarMe parece interesante que hayas aportado el documental de víctimas del Facebook, esto lleva a aconsiderar algunas de las consecuencias que reflexiona Brey.
Así también, recupero tu propuesta de tener el correo electrónico del que sabe :) Así ejemplificamos el valor de la interconexión con el experto y su participación en nuestra Red.
¡Saludos!
Hola Marai, yo tampoco acabo de saber si es la red por sí misma la que opera ya un cambio o si es lo que hacemos en la red. Lo que creo ver es que la reunión de objeto-sujeto produce un ente diferente que ya no actúa como las dos entidades reunidas cuando estaban separadas. Las prácticas y actuaciones son diferentes. Por ejemplo, con la llegada del buscador de Google se inició una práctica que es realmente nueva y que tiene que ver con buscar la información de una manera especifica. Para que sucediera así fue necesario un montón de cosas previas, y quizás eso sea parte de lo llamas "lo que hacemos con...".
ResponderEliminarSaludos,
Justo esta parte que menciona Marai acerca de si es la red o es lo que hacemos en ella, me hizo preguntarme si es así o si el objeto en sí (junto con nosotros, precisa Paco) nos está transformando. Me parece algo muy importante, con mucha trascendencia, pero no lo sé.
EliminarCuando leo acerca de escuelas en EUA que se equiparon con un montón de tecnología y luego, supuestamente se analizaron los resultados comparándolas con escuelas donde no ocurrió lo mismo, la conclusión es que no parece haber resultados significativos a favor. Las conclusiones de los investigadores subrayan que no es la tecnología sola sino los usos.
Por otra parte, pienso en otros ejemplos, la tecnología móvil, y veo cómo las características del aparato y las posibilidades que ofrece, nos modifican.
¿Cómo nos estamos configurando? ¿quiénes están incidiendo en esa configuración?
Seguimos.
Hola, me gustó leerte ... somos gracias a los otros, mucho que pensar da tu post, :)
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